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Autor: Johnny Cova Suárez Fundación Centro de Investigaciones de Astronomía (CIDA) Lluvia de meteoros en la madrugada del martes 11 y miércoles 12 de Agosto “Contandito los Luceros” que Caen del Cielo: Las Perseidas
Como lo dice el famoso poema de Andrés Eloy Blanco, la Loca Luz Caraballo terminó su vida “contandito los luceros” de Chachopo a Apartaderos. No es casual que justamente en esa zona ahora los astrónomos venezolanos siguen contando estrellas desde el Observatorio Astronómico Nacional de Llano del Hato. Pero si de contar estrellas se trata, entonces esta semana la naturaleza nos ofrece una bonita oportunidad de observar luceros.
No hay nada más bello que estar mirando el cielo oscuro en una noche despejada y, repentinamente, ver aparecer el destello de una estrella fugaz que desaparece en un instante como si fuera un regalito del cielo solo para nuestros ojos. Es por eso que dicen que si uno hace un deseo en el momento del destello se hace realidad. No es fácil ver estrellas fugaces pero hay ciertas épocas del año que se presenta la posibilidad de ver muchas y, en estos días de Agosto, tenemos una de las mejores oportunidades de ver una “lluvia de meteoros”.
El miércoles 12 de Agosto en la madrugada la Tierra, en su órbita alrededor del Sol, va a atravesar una nube de pequeñas partículas de polvo que fueron expulsadas del cometa Swift-Tuttle cuando se acercó al Sol en el año 1862, cuando fue descubierto. El cometa tiene un tamaño de 26 kilómetros de diámetro y está compuesto, como todos los cometas, de hielo mezclado con pequeñas partículas de polvo al estilo de una “bola de nieve sucia”.
El cometa actualmente se encuentra a casi 5 mil millones de kilómetros de la Tierra, a la misma distancia que Plutón, tan lejos que la luz reflejada por el cometa tarda casi 4 horas y media en llegar a la Tierra. Pero durante miles de años, el cometa ha estado acercándose al Sol cada 133 años y desprendiendo grandes cantidades de partículas de polvo que ahora están esparcidas a través de toda la órbita del cometa como un gigantesco río de polvo en el espacio.
La mayor parte de estas partículas son del tamaño de granitos de arena aunque también existen partículas más grandes como del tamaño de una metra y, de vez en cuando, se consiguen piedras del tamaño de una pelota de beisbol. Cuando la Tierra penetra en este rio de polvo en su órbita anual alrededor del Sol, estas partículas entran a la atmósfera a altas velocidades de hasta 60 kilómetros por segundo y se calientan de tal manera que casi todas se vaporizan en un destello a 80 kilómetros de altura sobre la superficie de la Tierra. Las partículas y piedras que penetran nuestra atmósfera son meteoros y el trazo y destello producto de su vaporización se conoce popularmente como “estrella fugaz”. Cuando las piedritas alcanzan el tamaño de una metra o mayor, las altas temperaturas generadas en su entrada desintegran el meteoro creando como resultado una bola de fuego y una estela luminosa que generalmente se conoce como “bólido”. A veces las piedras sobreviven el paso por la atmósfera y sus restos logran alcanzar la superficie de la Tierra para convertirse en piedras de origen extraterrestre conocidas como “meteoritos”.
Ya la Tierra ha penetrado en el río de los desechos del cometa Swift-Tuttle y los días martes 11 y miércoles 12 se debe intensificar la cantidad de meteoros por hora que podemos observar en todo el cielo bajo condiciones oscuras.
Si se encuentra de vacaciones y dispone de tiempo para observar en las madrugadas vale la pena hacer el intento. Si no se quiere mover de su hogar, ubique el lugar más oscuro con mayor visibilidad hacia el cielo especialmente hacia el este. A partir de las 2 de la mañana nos ubicamos cómodamente en el lugar de observación en colchonetas o sillas de extensión, un termito de café caliente o su bebida preferida, una musiquita y luego, a esperar pacientemente para el inicio del espectáculo celeste. Los meteoros pertenecientes a la lluvia de las Perseidas vienen todos de la misma dirección en el espacio y es por esa razón que todos los trazos apuntan hacia el mismo origen: la constelación Perseo. Es fácil ubicar a Perseo en esta época. Se ubica en el noreste en el medio de un triángulo formado por la Pleyades, Capella y la Constelación Casiopea. El planeta Venus aparece en la misma zona poco antes del amanecer (ver mapa). No hay nada más emocionante que observar ese primer meteoro de la noche para luego, en la medida que transcurre la madrugada, observar decenas y, con mucha suerte, centenas de meteoros. Recuerde que la cantidad de meteoros que podemos observar depende de la oscuridad del cielo. Es muy distinto observar desde una ciudad con gran cantidad de contaminación lumínica, que ubicado en el campo o en la playa con cielos totalmente oscuros. Artículo (PDF 549Kb)
Edición Digital Pico Bolívar (Pág 13)
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