Desde
1999, un equipo de investigadores
del Centro
de Investigaciones de Astronomía
(CIDA) en Mérida,
Venezuela, junto con colegas del Smithsonian
Astrophysical Observatory (SAO)
de EUA, han monitoreado una zona del
cielo que incluye la región
donde apareció la nebulosa
McNeil, usando un detector
digital panorámico instalado
en el telescopio
Schmidt de 1m
del Observatorio Astronómico
Nacional de Llano del Hato, en los
Andes Venezolanos. Gracias a ello,
lograron captar una secuencia
única de la erupción,
lo cual les ha permitido realizar
un estudio sin precedentes de este
tipo de fenómeno.
El 23 de Enero de 2004, el aficionado
J. W. McNeil (EUA) reportó
la aparición de una nueva nebulosa
en las inmediaciones de la nebulosa
M78 en la constelación de Orión.
Esta zona del cielo es una "incubadora
estelar" muy activa, donde nuevas
estrellas se están formando
en la época actual. Este objeto
inusual no
aparecía en imágenes
mucho más profundas obtenidas
en el Observatorio de Monte Palomar
en la década de los 50
y luego en los años 70. Al
anuncio de este descubrimiento, ocurrido
el 9 de Febrero, especialistas sugirieron
que podría tratarse de la erupción
de una estrella "recién
nacida", que repentinamente aumentó
enormemente su brillo e iluminó
el gas y polvo circundantes de los
cuales se formó.
Los resultados del trabajo de este
equipo de venezolanos muestran que
el evento responsable de la aparición
de la nebulosa McNeil es probablemente
una erupción del tipo FU Orionis.
En estos, el gas y polvo distribuidos
en una envolvente que rodea a la estrella
caen hacia un disco circumestelar
que a su vez transfiere el material
a la estrella en el centro. Eventualmente
se apila tanto material en el disco
que se produce una inestabilidad y
el material cae a la estrella de manera
catastrófica, liberando una
cantidad enorme de energía
que se manifiesta como un aumento
muy grande en el brillo original del
objeto.
Las observaciones obtenidas en el
observatorio Llano del Hato en Mérida
muestran que este objeto aumentó
de brillo casi 100 veces respecto
al estado que mostraba entre 1999
y enero 2003, un comportamiento característico
de objetos tipo FU Orionis. Estos
datos también indican que la
erupción comenzó en
algún momento entre el 28 de
Octubre y el 15 de Noviembre de 2003,
es decir, unos más de 2 ½
meses antes que fuese detectada por
McNeil. Esto pone de manifiesto la
importancia de monitorear grandes
zonas del cielo con equipos muy sensibles;
el telescopio Schmidt de Venezuela
es uno de los pocos instrumentos en
el mundo que actualmente tiene la
capacidad de realizar este tipo de
estudios.