Astrónomos Venezolanos Captan Erupción Estelar

Actualizado el 31 de Marzo de 2004

     
                     
 

En unas imágenes que obtuvo el 23 de Enero de 2004 con su pequeño telescopio de 7cm de apertura, el aficionado J. W. McNeil (EUA) reportó la aparición de una nueva nebulosa en las inmediaciones de la nebulosa M78 en la constelación de Orión. Esta zona del cielo es una “incubadora estelar” muy activa, donde nuevas estrellas se están formando en la época actual. Este objeto inusual no aparecía en imágenes mucho más profundas obtenidas en el Observatorio de Monte Palomar en la década de los 50 y luego en los años 70. En al anuncio de este descubrimiento, ocurrido el 9 de Febrero, especialistas sugirieron que podría tratarse de la erupción de una estrella “recién nacida”, que despejó parte del gas y polvo del cual se formó.

Este evento generó de inmediato una alerta y enorme interés entre astrónomos profesionales y aficionados de todo el mundo, ya que se han observado menos de una decena de tales eventos en el pasado, y sin embargo, este fenómeno puede constituír una fase fundamental en la formación de las estrellas.

 












Por una afortunada coincidencia, un equipo de investigadores integrado por César Briceño Ávila, Kathy Vivas y Jesús Hernández, del Centro de Investigaciones de Astronomía (CIDA) en Mérida, Venezuela, junto con Nuria Calvet, Lee Hartmann, Tom Megeath, Perry Berlind y Mike Calkins del Smithsonian Astrophysical Observatory (SAO) de EUA, y Sergio David Hoyer de la Universidad Católica de Chile, desde 1999 estaban monitoreando una zona del cielo que incluía la región donde apareción la nebulosa McNeil, usando un detector digital panorámico instalado en el telescopio Schmidt de 1m del Observatorio Astronómico Nacional de Llano del Hato, en los Andes Venezolanos. Gracias a ello, lograron captar una secuencia única de la erupción, lo cual les ha permitido realizar un estudio sin precedentes de este tipo de fenómeno.

Inmediatamente el equipo realizó observaciones adicionales con telescopios en EUA para caracterizar mejor estestar-disk5 star-disk3 star-disk2 star-disk1 objeto.





En estas representaciones artísticas de Jon Lomberg (Observatorio Gemini, EUA), se muestra  lo que los científicos creen ha ocurrido. Los resultados de este trabajo, que aparecerán en un próximo numero de Astrophysical Journal Letters (junto con otro artículo en el que los astrónomos Bo Reipurth y Colin Aspin presentan observaciones de este objeto con el telescopio Gemini), muestran que la estrella responsable de la aparición de la nebulosa McNeil es probablemente un evento eruptivo del tipo FU Orionis, en los que el gas y polvo circundantes se van acumulando en un disco que alimenta a la estrella en el centro. Eventualmente se apila tanto material que se produce una inestabilidad y este gas y polvo caen a la estrella de manera catastrófica, liberando una cantidad enorme de energía que se manifiesta como un aumento muy grande en el brillo original del objeto. Las observaciones obtenidas en Llano del Hato muestran que este objeto aumentó de brillo casi 100 veces respecto al brillo que mostraba entre 1999 y enero 2003, un comprtamiento característico de objetos tipo FU Orionis. Estos datos también indican que la erupción comenzó en algún momento entre el 28 de Octubre y el 15 de Noviembre de 2003, es decir, unos más de 2 ½ meses antes que fuese detectada por McNeil. Esto muestra la importancia de monitorear grandes zonas del cielo con equipos muy sensibles, y el telescopio Schmidt de Venezuela es uno de los pocos instrumentos en el mundo que actualmente tiene la capacidad de realizar este tipo de estudios.

En la siguiente imagen se muestra una secuencia animada de la erupción, construída con las observaciones obtenidas entre el 24 de Octubre 2003 y el 26 de Enero de 2004 con el telescopio Schmidt en Llano del Hato. Cada imagen tiene aprox. 3.5 x 3.5 minutos de arco (1 minuto de arco = 1/60 grados), y equivale a ~ 1/10 del tamaño aparente de la Luna en el cielo.

 



       



  Ver secuencia en blanco y negro  












Este trabajo no habría sido posible sin la invalorable ayuda de los observadores y personal técnico del CIDA que hicieron posible estas observaciones, en particular: Orlando Contreras, Freddy Moreno, Gregory Rojas, Ubaldo Sánchez, Carlos Castillo, Juan José Downes, Mariela Martínez, Faviola Molina, Leticia Torres.
Esta investigación recibió financiamiento del proyecto S1-2001001144 de FONACIT, y de los proyectos AST-9987367 de la National Science Foundation de EUA y NAG5-10545 del programa Origins de NASA.


EL EVENTO ES NOTICIA:
Página de Noticias del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela

Diario El Universal (Venezuela)